Stablecoins: dinero digital entre las criptomonedas y las finanzas tradicionales
Las criptomonedas son conocidas sobre todo porque su valor puede subir o bajar de forma muy pronunciada. Bitcoin o Ethereum pueden cambiar de precio varios puntos porcentuales en un solo día, y en periodos de mayor volatilidad las oscilaciones pueden ser aún más marcadas.
Por eso puede parecer, a primera vista, un poco extraño que una de las partes más importantes del mundo cripto sean precisamente activos cuyo principal objetivo es justo lo contrario.
No cambiar su valor.
¿Para qué necesita realmente el mundo de las criptomonedas un activo cuyo precio no debería variar de forma significativa?
Si queremos usar el blockchain no solo para especular con el crecimiento del precio, sino también para transferir dinero, comerciar, hacer pagos u otros servicios financieros, necesitamos también algo que funcione como una unidad de cuenta relativamente estable.
Precisamente ese papel han comenzado a cumplirlo las stablecoins.
Una stablecoin es un token digital cuyo valor intenta replicar el valor de otro activo. Lo más habitual es que sea el dólar estadounidense, de modo que un token debe tener un valor aproximado de un dólar. Sin embargo, también existen stablecoins vinculadas al euro, al oro o a otros valores de referencia.
Así surgió algo muy interesante. Un activo que utiliza infraestructura blockchain de forma similar a Bitcoin o Ethereum, pero que intenta comportarse en precio más bien como el dinero tradicional.
Las stablecoins se han convertido así, poco a poco, en uno de los puentes más destacados entre el sistema financiero tradicional y el mundo de las criptomonedas.
Por qué surgieron las stablecoins
Bitcoin demostró que se puede transferir valor por internet sin un banco ni otra institución central de pago. Ethereum amplió esta idea con los contratos inteligentes (smart contracts) y la posibilidad de crear aplicaciones financieras completas.
Sin embargo, quedaba un problema práctico.
El precio de las propias criptomonedas cambia constantemente.
Imaginemos que queremos pagarle a alguien el equivalente a 1.000 dólares a través del blockchain. Si usamos un activo cuyo precio puede subir o bajar de forma notable en pocas horas, surge una pregunta sencilla: ¿cuánto estamos enviando realmente?
El mismo problema aparece al operar en los mercados. Un inversor puede, por ejemplo, vender Bitcoin porque no quiere estar expuesto a sus movimientos de precio durante un tiempo. Pero si tuviera que convertir cada vez los fondos de nuevo a dólares tradicionales a través del sistema bancario, buena parte de las ventajas de la infraestructura blockchain perderían sentido.
La stablecoin permite permanecer dentro del entorno cripto. El inversor puede vender Bitcoin a cambio de un token vinculado al dólar estadounidense y después mantener ese token en su monedero, transferirlo a otra plataforma, usarlo en finanzas descentralizadas (DeFi) o enviarlo a otra persona.
Las stablecoins resolvieron así uno de los problemas prácticos del mercado cripto: cómo llevar un valor relativamente estable directamente al blockchain.
Qué es una stablecoin y qué significa su «estabilidad»
Una stablecoin es un tipo de criptoactivo diseñado para mantener su valor frente a un determinado valor de referencia.
El ejemplo más sencillo es una stablecoin vinculada al dólar estadounidense.
Si todo funciona correctamente:
1 token ≈ 1 dólar estadounidense.
El símbolo de aproximación es importante aquí.
La stablecoin se negocia habitualmente en el mercado igual que otras criptomonedas. Por eso su precio no tiene por qué ser exactamente un dólar en todo momento. Puede moverse a corto plazo ligeramente por encima o por debajo de ese valor.
El objetivo del mecanismo de la stablecoin es que el precio vuelva siempre al valor de referencia.
A esta relación se la llama peg, es decir, la vinculación de precio. Si una stablecoin vinculada al dólar se negocia aproximadamente a un dólar, decimos que mantiene su peg.
Si el precio empieza a alejarse de forma significativa, hablamos de depeg.
Y precisamente aquí conviene subrayar algo importante:
La palabra «stable» no significa «seguro».
Solo significa que ese token utiliza cierto mecanismo que intenta mantener su valor estable. Si ese mecanismo realmente funciona y qué riesgos hay detrás es otra cuestión distinta.

Cómo se mantiene el valor de un dólar
En el modelo clásico de stablecoin, la estabilidad se apoya sobre todo en las reservas, la posibilidad de recompra y el funcionamiento del mercado.
Imaginemos una stablecoin simplificada llamada USDX.
El emisor recibe de un cliente 1.000 dólares y, a cambio, crea 1.000 tokens USDX. El valor en dólares permanece en las reservas y los tokens pueden empezar a circular por el blockchain.
Si el cliente devuelve más tarde los tokens al emisor y cumple las condiciones para la recompra directa, puede recuperar el valor correspondiente en dólares.
La arbitraje también desempeña un papel importante.
Si, por ejemplo, la stablecoin se negocia a 0,98 dólares mientras que en las condiciones establecidas se puede canjear de nuevo por un dólar, surge un incentivo para comprar el token barato y luego canjearlo por un valor mayor. Esto aumenta la demanda y empuja el precio de nuevo hacia el dólar.
El mismo principio puede funcionar a la inversa si la stablecoin se negocia por encima de un dólar.
Es fundamental entender, por tanto, que una stablecoin no mantiene su valor solo porque tenga escrito «1 USD». Debe existir detrás un mecanismo económico o tecnológico que motive al mercado a respetar ese valor.
No todas las stablecoins funcionan igual
Aquí llegamos a uno de los puntos más importantes.
Dos tokens pueden afirmar ambos que su valor debe ser un dólar, y sin embargo funcionar de maneras completamente distintas.
La diferencia está sobre todo en la respuesta a la pregunta:
¿Qué es lo que realmente sostiene su valor?
Stablecoins respaldadas por activos tradicionales
El modelo más conocido son las stablecoins respaldadas por un emisor concreto y activos de reserva.
En este grupo se encuentran, por ejemplo, USDC, emitida por la empresa Circle, o USDT, emitida por Tether.
El principio es relativamente sencillo. Frente a los tokens en circulación existen reservas que deben permitir su recompra en la moneda de referencia bajo condiciones establecidas.
Estas reservas no tienen por qué consistir únicamente en efectivo. Pueden incluir, por ejemplo, depósitos bancarios, bonos del Estado a corto plazo u otros instrumentos financieros de alta liquidez.
El usuario no confía, por tanto, principalmente en un algoritmo, sino en el emisor y en la calidad de las reservas que respaldan el token.
La ventaja de este modelo es su relativa claridad y la posibilidad de conectar la infraestructura blockchain con activos del sistema financiero tradicional.
La desventaja es que vuelve a entrar una institución central en el entorno blockchain. La red en sí puede ser descentralizada, pero la stablecoin no tiene por qué serlo.
El usuario debe confiar en que el emisor realmente mantiene las reservas correspondientes, en que son suficientemente sólidas y líquidas, y en que será capaz de cumplir sus obligaciones.
Stablecoins como USDC y USDT muestran bien que el blockchain puede cambiar el papel de los intermediarios, pero no siempre los elimina por completo.
Stablecoins garantizadas por criptomonedas
Otro modelo son las stablecoins cuya garantía no reside en la cuenta bancaria de un emisor, sino directamente en el blockchain.
El usuario deposita criptomonedas en un contrato inteligente y, a cambio de esa garantía, pueden generarse stablecoins.
Como el valor de las criptomonedas fluctúa, se suele utilizar una sobrecolateralización.
De forma simplificada, puede ser necesario depositar, por ejemplo, criptomonedas por valor de 150 dólares para poder crear stablecoins por valor de 100 dólares.
Si el precio de la garantía cae demasiado, el sistema puede liquidar automáticamente parte de la posición.
La ventaja es una menor dependencia de una sola empresa. La desventaja es una mayor complejidad tecnológica y el riesgo del colateral, de los contratos inteligentes o del propio blockchain.
Stablecoins algorítmicas
El tercer grupo son las stablecoins algorítmicas.
Estas intentan mantener un precio estable sin una reserva plena clásica de activos tradicionales. En su lugar, utilizan algoritmos, cambios en la oferta, incentivos económicos o una relación con otro token.
Sobre el papel, este modelo puede parecer muy elegante.
El problema surge en el momento en que el mecanismo deja de funcionar o pierde la confianza del mercado.
Y eso fue precisamente lo que demostró el caso de TerraUSD.
Tipos básicos de stablecoins
Respaldada por activos tradicionales
Qué ayuda a mantener su valor: Reservas en efectivo, depósitos bancarios u otros activos líquidos
Riesgo principal: El emisor, la calidad y la disponibilidad de las reservas
Ejemplo: USDC, USDT
Garantizada por criptomonedas
Qué ayuda a mantener su valor: Colateral en criptomonedas depositado en contratos inteligentes
Riesgo principal: Caída del valor del colateral, liquidaciones y riesgo tecnológico
Ejemplo: Stablecoins garantizadas por criptomonedas
Algorítmica
Qué ayuda a mantener su valor: Algoritmos, cambios en la oferta e incentivos económicos
Riesgo principal: Pérdida de confianza y fallo del mecanismo de estabilización
Ejemplo: TerraUSD (ejemplo histórico)
Un mismo precio de mercado puede ser, por tanto, el resultado de mecanismos completamente distintos. Por eso, al comparar stablecoins, es importante no fijarse solo en su peg, sino también en la forma en que intentan mantenerlo.

Caso de estudio: TerraUSD, cuando la estabilidad se derrumba
TerraUSD, conocido por las siglas UST, era una stablecoin algorítmica vinculada al dólar estadounidense.
Su estabilidad estaba conectada con un segundo token de la red Terra, la criptomoneda LUNA. El sistema permitía canjear 1 UST por LUNA equivalente a un dólar, y viceversa.
Si, por ejemplo, el precio de UST caía por debajo de un dólar, un operador podía comprar UST barato y luego canjearlo en el sistema por LUNA equivalente a un dólar. Este mecanismo debía crear un incentivo económico para devolver el precio de UST hacia su peg.
Mientras el mercado creyó que LUNA tenía suficiente valor y que todo el sistema funcionaría, UST logró mantenerse cerca de un dólar.
Sin embargo, en mayo de 2022 la situación se invirtió y UST comenzó a perder su peg.
La gente empezó a deshacerse de UST y el sistema reaccionó creando más tokens LUNA, cuyo precio caía al mismo tiempo de forma abrupta.
Cuanta más LUNA se generaba, menor era su valor. Y cuanto menor era su valor, menos confianza tenía el mercado en que pudiera estabilizar UST.
Se generó así la llamada death spiral, o espiral de la muerte.
En cuestión de pocos días, todo el sistema prácticamente se derrumbó y decenas de miles de millones de dólares en valor desaparecieron del mercado.
El caso de TerraUSD demostró algo fundamental:
No basta con saber que algo es una stablecoin. Hay que saber por qué se supone que es estable.
Dos tokens pueden mostrar en pantalla un precio prácticamente igual, pero detrás de ese precio puede haber mecanismos completamente distintos y riesgos completamente distintos.
Para qué se usan las stablecoins
Las stablecoins adquirieron importancia originalmente sobre todo como herramienta para el trading de criptomonedas.
Hoy su uso es mucho más amplio.
Trading
Un inversor puede vender Bitcoin, Ethereum u otra criptomoneda a cambio de una stablecoin sin tener que convertir de inmediato los fondos de nuevo a una cuenta bancaria.
La stablecoin funciona así como una unidad relativamente estable entre operaciones.
Transferencias
Las stablecoins se pueden transferir a través del blockchain entre monederos y plataformas compatibles.
Esto permite mover valor sin necesidad de pasar por el sistema bancario tradicional en cada transferencia.
Pagos internacionales
El blockchain permite transferir stablecoins entre usuarios sin importar dónde se encuentren.
Esto no significa automáticamente que cada una de esas transferencias sea más barata o más rápida que un pago bancario tradicional. Depende de la red concreta, de las comisiones y del proveedor.
Sin embargo, las stablecoins han creado una nueva forma de mover valor en dólares o en euros de manera digital e ininterrumpida.
DeFi
Las stablecoins son uno de los elementos básicos de las finanzas descentralizadas (DeFi).
Se utilizan en el intercambio de activos, préstamos, créditos o gestión de liquidez. Su importancia radica precisamente en que crean una unidad de cuenta relativamente estable dentro de un entorno donde la mayoría de los demás activos fluctúan mucho.
Pagos
Cada vez más empresas de pagos y servicios fintech exploran el uso de stablecoins para pagos cotidianos y liquidación de transacciones.
En ese caso, el usuario ya no tiene por qué percibir la stablecoin como una criptomoneda. Puede funcionar simplemente como una capa tecnológica de fondo.
Es justo aquí donde el mundo cripto y el de los pagos tradicionales empiezan a conectarse cada vez más.
Una stablecoin no es lo mismo que el dinero en una cuenta
Si tenemos 1.000 dólares en una cuenta bancaria y, además, 1.000 USDC, una aplicación puede mostrar un valor prácticamente idéntico.
Pero ni legal ni tecnológicamente se trata de lo mismo.
El dinero en una cuenta bancaria representa un derecho de cobro frente al banco, y en la Unión Europea los depósitos bancarios elegibles suelen estar cubiertos por un sistema de garantía de depósitos hasta un límite establecido.
La stablecoin, en cambio, es un token digital.
Sus características dependen del emisor, de las reservas, del régimen jurídico y de su construcción concreta.
En algunas stablecoins existe un derecho de recompra frente al emisor. En otras, la estabilidad funciona mediante garantía en criptomonedas o mediante un algoritmo.
Dicho de forma simplificada:
Un dólar en una cuenta bancaria y una stablecoin con un valor de mercado de un dólar pueden tener el mismo precio, pero no son el mismo activo.
Una stablecoin no es una CBDC
Otro concepto que a menudo se confunde con las stablecoins es la CBDC, es decir, Central Bank Digital Currency, la moneda digital de un banco central.
La diferencia es fundamental.
La stablecoin la emite una empresa privada o un protocolo descentralizado.
La CBDC la emite un banco central.
Si surgiera un euro digital, no se trataría de una stablecoin en euros emitida por una empresa privada. Sería dinero de un banco central en formato digital.
Ante una stablecoin, nos preguntamos:
¿Quién es el emisor y con qué está respaldado el token?
Ante una CBDC, nos preguntamos:
¿Qué banco central la emite y qué reglas se le aplican?
Las stablecoins y las CBDC no son, por tanto, dos nombres para lo mismo. Son dos enfoques distintos del dinero digital.

Las stablecoins y la regulación europea MiCA
Con la creciente importancia de las stablecoins, los reguladores han empezado a abordar su funcionamiento de forma más intensa.
En la Unión Europea, el marco clave es el reglamento MiCA – Markets in Crypto-Assets Regulation.
MiCA no trata la stablecoin como una categoría universal única.
Distingue sobre todo dos tipos de tokens con un valor más estable.
Token de dinero electrónico, o EMT
Si un token intenta mantener su valor frente a una única moneda oficial, por ejemplo el euro o el dólar estadounidense, MiCA lo denomina token de dinero electrónico (e-money token).
Dicho de forma sencilla, se trata de un token que intenta representar digitalmente una moneda concreta.
Token referenciado a activos, o ART
La segunda categoría es el token referenciado a activos (asset-referenced token).
Según MiCA, se trata de un criptoactivo distinto del token de dinero electrónico que intenta mantener un valor estable haciendo referencia a otro valor, derecho o una combinación de ambos, incluida una o varias monedas oficiales.
Para el usuario habitual, esta distinción puede parecer un detalle jurídico, pero su importancia es práctica.
Si un token afirma representar un valor estable, es importante saber quién lo emite, qué mantiene en reservas, cómo funciona la recompra y quién supervisa el cumplimiento de estas normas.
MiCA, por supuesto, no garantiza que una stablecoin no pueda perder su peg ni enfrentarse a un problema técnico.
La regulación no elimina el riesgo.
Pero sí cambia las reglas con las que se gestiona ese riesgo.
Qué riesgos tienen las stablecoins
Las stablecoins se crearon para reducir la volatilidad de precio.
Sin embargo, no eliminaron el riesgo como tal.
Solo lo trasladaron a otras áreas.
Depeg
El riesgo más visible es la pérdida de la vinculación con el valor de referencia.
Si una stablecoin debe valer un dólar y el mercado empieza a dudar de su capacidad para mantener ese valor, su precio puede caer.
Riesgo del emisor
En las stablecoins centralizadas, el usuario depende de la empresa que emite el token.
Un problema financiero, operativo o legal del emisor puede afectar la confianza en la propia stablecoin.
Riesgo de las reservas
Lo importante no es solo si la stablecoin tiene reservas, sino también de qué están compuestas.
El efectivo o un bono del Estado a corto plazo tienen características de riesgo distintas a las de activos menos líquidos o más volátiles.
Riesgo tecnológico
Una stablecoin sigue siendo un token de blockchain.
Por eso puede enfrentarse a riesgos de los contratos inteligentes, de la red blockchain concreta, de los puentes entre blockchains o a errores del usuario.
Riesgo regulatorio
Un cambio en la legislación puede afectar quién puede emitir una stablecoin, qué plataformas pueden ofrecerla o bajo qué condiciones se puede utilizar.
Por eso, al evaluar una stablecoin es necesario seguir no solo su precio actual, sino también todo el mecanismo que hay detrás.
Qué comprobar en una stablecoin
Las stablecoins pueden parecer, a primera vista, muy similares entre sí. Si dos tokens valen aproximadamente un dólar, puede parecer que no hay una diferencia sustancial entre ellos. Sin embargo, como hemos visto en los ejemplos anteriores, un mismo precio no significa necesariamente el mismo funcionamiento ni el mismo riesgo.
Antes de usar o mantener una stablecoin, conviene hacerse algunas preguntas básicas.
¿Quién emite la stablecoin? Detrás de algunas stablecoins hay una empresa concreta que gestiona las reservas y garantiza tanto su emisión como su recompra. Otras stablecoins funcionan mediante un protocolo descentralizado o contratos inteligentes. La propia respuesta a esta pregunta ya indica de quién o de qué depende la estabilidad del token.
¿Con qué está respaldado o garantizado su valor? Una stablecoin puede estar respaldada por efectivo, depósitos bancarios, bonos del Estado a corto plazo, criptomonedas u otro mecanismo. No basta, por tanto, con saber que el token «tiene reservas». También es importante saber de qué se componen esas reservas y con qué facilidad podrían convertirse de nuevo en dinero si fuera necesario.
¿Cómo funciona la recompra? En las stablecoins respaldadas por activos tradicionales, es importante saber si, y bajo qué condiciones, los tokens se pueden canjear de nuevo por la moneda de referencia. Precisamente la posibilidad de recompra es uno de los mecanismos que ayudan a mantener el precio de la stablecoin cerca de su peg.
¿Qué tan transparentes son las reservas? En las stablecoins centralizadas, la confianza en el emisor es fundamental. Por eso tiene sentido comprobar si publica la composición de las reservas, información sobre su gestión y informes periódicos sobre si las reservas realmente corresponden a la cantidad de tokens en circulación.
¿En qué blockchain funciona la stablecoin? Una misma stablecoin puede existir en varias redes blockchain. Estas pueden diferir en velocidad, comisiones de transacción, seguridad y forma de funcionamiento. Por eso el usuario no debería fijarse solo en la stablecoin en sí, sino también en la red a través de la cual la utiliza.
¿Cuál es su situación regulatoria? Con la creciente importancia de las stablecoins, cada vez se presta más atención a su marco jurídico y regulatorio. En la Unión Europea, en este ámbito entra la regulación MiCA, que establece normas para determinados tipos de tokens de valor estable y sus emisores. La regulación por sí sola no garantiza la seguridad, pero puede ayudar a determinar mejor quién responde por el token y bajo qué reglas funciona.
¿Ha mantenido la stablecoin su peg en el pasado? Pueden producirse desviaciones puntuales y de corta duración respecto al valor de referencia incluso en grandes stablecoins. Sin embargo, los depegs más pronunciados o repetidos pueden indicar un problema con las reservas, la liquidez, el diseño del sistema o la confianza del mercado.
Al evaluar una stablecoin, por tanto, no basta con seguir solo su precio actual. Lo más importante es comprender todo el mecanismo que sostiene ese precio.
Pregunta clave para el lector: no solo «¿Cuánto vale la stablecoin?», sino sobre todo «¿Qué sostiene su valor y por qué deberíamos confiar en que lo seguirá sosteniendo mañana?»
Conclusión
Las stablecoins surgieron como respuesta a uno de los principales problemas prácticos del mercado cripto: la alta volatilidad. Llevaron al blockchain una unidad que intenta mantener un valor más estable, y con ello facilitaron el trading, las transferencias, los pagos y el funcionamiento de las finanzas descentralizadas. Gracias a ellas, el blockchain empezó a usarse no solo para activos digitales volátiles, sino también como infraestructura para transferir valor que se comporta de forma similar a las monedas tradicionales.
Al mismo tiempo, no existe un único modelo universal de stablecoin. USDC, USDT, las stablecoins garantizadas por criptomonedas o la antigua TerraUSD pueden mostrar en pantalla el mismo precio, pero detrás de ese precio hay mecanismos completamente distintos. Por eso es importante no fijarse solo en si un token tiene un valor aproximado de un dólar, sino sobre todo en quién lo emite, con qué está garantizado, cómo funciona la recompra y qué riesgos conlleva su diseño.
Las stablecoins son quizá uno de los mejores ejemplos de cómo el mundo cripto y el financiero tradicional se van conectando poco a poco. Por un lado, utilizan blockchain, contratos inteligentes y monederos digitales. Por otro, a menudo hay detrás cuentas bancarias, bonos del Estado, emisores regulados y monedas tradicionales. Por eso, al evaluarlas, es importante mirar más allá del propio peg y entender el mecanismo que lo genera.
Este texto tiene fines exclusivamente informativos y educativos, y no constituye asesoramiento de inversión. Los criptoactivos son volátiles y puede perder la totalidad del importe invertido.
Author
Tomáš Bára
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