¿Qué es Ethereum?
A menudo se describe a Ethereum como la segunda criptomoneda más importante después de Bitcoin. Pero esa simplificación no refleja por qué este proyecto es tan importante en la historia de los activos digitales.
Cuando alguien dice «Ethereum», no se refiere solo a una única moneda, sino a toda una red blockchain descentralizada y, al mismo tiempo, a una plataforma de software en la que pueden ejecutarse contratos inteligentes y aplicaciones descentralizadas.
Ether es la moneda digital principal de la red Ethereum, identificada en las bolsas con el símbolo ETH. Los usuarios pagan las comisiones de transacción con ella, y es precisamente gracias al ether que la red puede funcionar y mantenerse segura. Aunque se han creado miles de otros tokens y activos digitales en Ethereum, estos no son el ether en sí mismo.
Son tokens independientes construidos sobre la red Ethereum, mientras que el ether es la moneda nativa original de esta infraestructura blockchain. Es la combinación de una red descentralizada, una plataforma programable y su propia moneda nativa lo que convirtió a Ethereum en uno de los proyectos más influyentes en la historia de las criptomonedas.
Bitcoin demostró que se podía transferir valor a través de Internet sin un banco y sin una autoridad central. Ethereum se basó en esa idea, pero intentó llevarla mucho más allá. Mientras que Bitcoin se diseñó desde el principio principalmente como un sistema para transferir y almacenar dinero digital, Ethereum aspiraba a ser más general.
Su ambición no era simplemente crear otra moneda, sino una cadena de bloques abierta sobre la que se pudieran construir aplicaciones completas, nuevos tokens, mercados digitales, protocolos financieros y diversas formas de servicios en línea sin tener que confiar en una sola empresa o un solo Estado. Bitcoin es una herramienta para enviar valor, mientras que Ethereum es una plataforma para construir con él.
Por qué se creó Ethereum

Para entender por qué surgió Ethereum, debemos remontarnos a un periodo en el que Bitcoin ya funcionaba, pero también se hacía cada vez más evidente que sus capacidades eran limitadas. Bitcoin tenía su propio lenguaje de scripting, pero no estaba diseñado como un entorno universal para aplicaciones más complejas.
El fundador de Ethereum, Vitalik Buterin, y otros miembros de la comunidad criptográfica de los primeros tiempos comenzaron a preguntarse si una cadena de bloques podría funcionar como una capa computacional abierta; en otras palabras, como una infraestructura en la que no solo se pudiera gestionar dinero, sino también lógica contractual, propiedad digital o aplicaciones independientes. Por lo tanto, el libro blanco original de Ethereum describía el proyecto como una «plataforma de contratos inteligentes y aplicaciones descentralizadas de próxima generación».
En el libro blanco, esta ambición se expone con mayor precisión. Ethereum estaba destinado a ofrecer una cadena de bloques con un lenguaje de programación completo integrado que permitiera crear reglas personalizadas de propiedad, transferencias y cambios de estado.
En la práctica, eso supuso un cambio fundamental: en lugar de un sistema de un solo propósito, estaba surgiendo una plataforma abierta en la que cualquier desarrollador pudiera crear su propio token, mercado, producto financiero u otro sistema descentralizado. En otras palabras, Ethereum no se creó para competir con Bitcoin simplemente como una «moneda más rápida», sino para ampliar la idea misma de para qué se podía utilizar una cadena de bloques.
Aquí es precisamente donde reside una de las ideas más importantes de todo el proyecto. Desde el principio, Ethereum intentó eliminar las situaciones en las que un usuario depende de un intermediario que controla la base de datos, cambia las reglas y puede decidir quién puede utilizar el servicio.
Si las aplicaciones pueden ejecutarse en una cadena de bloques por sí mismas según un código preescrito, Internet pasa de ser un entorno controlado por plataformas a uno en el que pueden existir servicios abiertos y verificables públicamente.
Por eso también se describe a menudo a Ethereum como un «ordenador mundial descentralizado». No se trata de un ordenador en el sentido habitual de la palabra, sino de una red de miles de nodos que ejecutan el mismo código y se ponen de acuerdo sobre cuál es el resultado válido.
Quién está detrás de Ethereum

La idea original detrás de Ethereum surgió de Vitalik Buterin, quien concibió el proyecto a finales de 2013.
La historia oficial en ethereum.org afirma que fue entonces cuando surgió el concepto básico y que Vitalik ya había compartido el libro blanco de Ethereum en noviembre de 2013. La presentación pública del proyecto tuvo lugar en enero de 2014 en la Conferencia Norteamericana de Bitcoin celebrada en Miami. Ese fue el momento en que la propuesta teórica comenzó a convertirse en un proyecto real en torno al cual empezaron a reunirse otros desarrolladores, inversores y miembros de la comunidad.
Ethereum, sin embargo, no fue obra de una sola persona. La historia oficial del proyecto afirma que contó con un total de ocho cofundadores. Junto a Vitalik Buterin, una de las figuras más importantes fue Gavin Wood, quien redactó el llamado «Yellow Paper».
Se trata de la especificación técnica de Ethereum: un documento detallado que describe cómo se supone que debe funcionar la red a nivel de reglas y cómo funciona la Máquina Virtual de Ethereum. Mientras que el libro blanco explicaba la idea principal del proyecto, el Yellow Paper la tradujo a un lenguaje técnico más preciso a partir del cual los desarrolladores pudieran construir realmente Ethereum.
Jeffrey Wilcke también desempeñó un papel importante al crear Geth, abreviatura de Go Ethereum. Geth es un software, un cliente de Ethereum que permite a un ordenador conectarse a la red Ethereum, verificar los datos de la cadena de bloques, almacenar su estado y ejecutar las reglas de la red. En otras palabras, es uno de los principales programas que hace que Ethereum funcione en la práctica.
Otros cofundadores importantes fueron Joseph Lubin, que ayudó con la financiación inicial y más tarde fundó ConsenSys, y Mihai Alisie, que ayudó a establecer la estructura jurídica y organizativa del proyecto en Suiza.
Los demás cofundadores fueron Anthony Di Iorio, Amir Chetrit y Charles Hoskinson. Incluso a partir de esta visión general, queda claro que Ethereum no surgió meramente como un experimento técnico, sino como un proyecto más amplio que contó desde el principio con respaldo en materia de desarrollo, organización y comunidad.
Los fundadores de Ethereum fueron de los primeros en considerar la cadena de bloques no solo como un medio seguro de pago digital, sino como una tecnología con un potencial mucho más amplio. Ese es un punto importante.
Ethereum no surgió solo del deseo de crear un nuevo activo, sino de la convicción de que la cadena de bloques podía utilizarse como capa base para otros sistemas digitales. Esta visión fue revolucionaria para su época, y es precisamente lo que hizo que Ethereum se distinguiera rápidamente de la mayoría de los demás proyectos de criptomonedas de aquella época.
De la idea al lanzamiento de la red principal

El camino desde el libro blanco hasta el lanzamiento de la red fue relativamente corto, pero muy intenso. Según la historia oficial, Vitalik compartió el libro blanco en noviembre de 2013, presentó públicamente el proyecto en enero de 2014 y, entre julio y agosto de 2014, se llevó a cabo una campaña pública de financiación colectiva durante la cual el equipo recaudó aproximadamente 31 000 BTC, que entonces valían unos 18 millones de dólares. Esos fondos estaban destinados a financiar el desarrollo posterior de Ethereum y convertir el concepto en una red verdaderamente funcional.
La entrada del blog de la Fundación Ethereum titulada «El primer año» añade un detalle interesante. En ella se afirma que la Fundación Ethereum, una organización sin ánimo de lucro con sede en Suiza, se constituyó el 14 de julio de 2014, y que la Venta Génesis —la venta pública de ether— comenzó el 24 de julio de 2014. La venta duró 42 días y se convirtió en una campaña de financiación colectiva extraordinariamente exitosa para su época.
El blog también explica que el ether se entendía como «criptocombustible», es decir, el combustible destinado a alimentar el cálculo y el almacenamiento en toda la red. Esto también es importante para comprender el ETH: desde el principio, no era solo un activo de inversión, sino un medio destinado a permitir el funcionamiento de toda la plataforma.
Tras la recaudación de fondos llegó la preparación técnica de la red. En abril de 2015 se lanzó la red de pruebas Olympic, la última versión de prueba importante de Ethereum antes del lanzamiento en vivo. La red de pruebas sirve como entorno de pruebas donde los desarrolladores y la comunidad pueden probar el funcionamiento de toda la red sin el riesgo de trabajar con fondos reales.
En el caso de Olympic, no se trataba de una prueba cualquiera, sino de un esfuerzo deliberado por someter a la red a la mayor carga posible, buscar puntos débiles, probar la estabilidad de los clientes y verificar que Ethereum pudiera soportar el funcionamiento en el mundo real. Solo tras superar esta fase se pudo lanzar la red principal. Esto ocurrió el 30 de julio de 2015, cuando se minó el primer bloque —el llamado bloque génesis—, lo que situó definitivamente a Ethereum entre las redes de blockchain activas.
¿Qué novedad aportó exactamente Ethereum?

La mayor innovación de Ethereum fueron los contratos inteligentes. Se trata de programas almacenados directamente en la cadena de bloques que se ejecutan automáticamente si se cumplen unas condiciones predefinidas.
En el mundo tradicional, muchos procesos similares son gestionados por un banco, un notario, una bolsa, una plataforma u otro intermediario. En Ethereum, parte de estas reglas se traslada directamente al código. Por ejemplo, cuando una aplicación gestiona un préstamo, un intercambio de tokens o la transferencia de un activo digital, no es necesario que todos los pasos sean aprobados por una sola institución, ya que las reglas son ejecutadas por la propia red. Es gracias a los contratos inteligentes que las personas pueden crear sus propios activos digitales y aplicaciones descentralizadas que operan a nivel global y de forma continua.
Esto creó un tipo de entorno de Internet completamente nuevo. En Ethereum, comenzaron a surgir gradualmente las finanzas descentralizadas, las monedas estables, los NFT, los juegos, las redes sociales descentralizadas y otros tipos de aplicaciones.
La red alberga ahora miles de criptomonedas y aplicaciones en los ámbitos de las finanzas descentralizadas (DeFi), los NFT, los juegos, las redes sociales descentralizadas y las monedas estables. Por lo tanto, Ethereum se describe a menudo como una plataforma programable, escalable, segura y descentralizada sobre la que se pueden construir tecnologías digitales. La importancia histórica de Ethereum radica no solo en el hecho de que introdujo otra criptomoneda importante, sino en que abrió la puerta a un segmento completamente nuevo de la economía blockchain.
La relación entre la red Ethereum y la moneda ETH también es importante. El ether no es solo una moneda que se negocia en las bolsas, sino, sobre todo, el medio básico que permite que la red funcione. Cada operación en Ethereum requiere una cierta cantidad de potencia de cálculo. Ya sea una simple transacción, el uso de una aplicación descentralizada o la ejecución de un contrato inteligente, la red tiene que realizar un trabajo que se mide en una unidad llamada gas. Por este trabajo se paga una tarifa en ether: la denominada tarifa de gas.
Cuanto más compleja es la operación, más gas consume y mayor tiende a ser la tarifa resultante. Este sistema es de vital importancia. Por un lado, protege a la red del spam y de la congestión innecesaria, ya que llevar a cabo un gran número de operaciones no es gratuito. Al mismo tiempo, crea incentivos económicos para los validadores que procesan y confirman las transacciones. Gracias a esto, el ETH no es solo un activo de inversión, sino el verdadero combustible de toda la red Ethereum.
Cómo funcionaba Ethereum en sus primeros años
Cuando Ethereum se lanzó en 2015, funcionaba de la misma manera que Bitcoin, utilizando el mecanismo de Prueba de Trabajo (Proof of Work): la minería. En la práctica, esto significaba que los mineros reunían las transacciones pendientes en un nuevo bloque, y sus ordenadores intentaban entonces encontrar la solución correcta a un rompecabezas criptográfico antes que nadie. Parte de este proceso era el llamado «nonce», un número que el minero cambiaba constantemente durante el cálculo hasta que se producía un hash que cumpliera las reglas de la red.
Cuanto mayor era la dificultad, menor era el número de resultados aceptables y más intentos se necesitaban. Otros nodos podían entonces verificar la corrección del resultado muy rápidamente. A diferencia de Bitcoin, donde se crea un nuevo bloque de media aproximadamente una vez cada 10 minutos, los bloques en Ethereum en la era de la Prueba de Trabajo llegaban aproximadamente cada 13 segundos. Ethereum ofrecía así un ritmo de red más rápido y confirmaciones iniciales de transacciones más rápidas, aunque la certeza final solo aumentaba con los bloques adicionales posteriores.
Ethereum Mainnet, la red pública principal de Ethereum, utilizaba el algoritmo Ethash durante la era de la minería. Este era el mecanismo según el cual se realizaba el trabajo computacional. Ethash era una versión modificada del diseño Dagger-Hashimoto y se creó intencionadamente como un algoritmo de alta demanda de memoria. Eso significaba que, durante la minería, un «chip rápido» por sí solo no era suficiente: también era necesario trabajar con un gran volumen de datos en memoria.
En esto desempeñó un papel clave el denominado DAG, un conjunto de datos de varios gigabytes que se actualizaba periódicamente. El objetivo era dificultar el dominio de los dispositivos ASIC, chips especializados fabricados específicamente para la minería de criptomonedas. Por el contrario, las GPU son tarjetas gráficas comunes, destinadas originalmente sobre todo a gráficos y juegos, pero que, gracias a su diseño, también se adaptan bien a los cálculos paralelos en la minería. Ethash se ha diseñado para que la minería con GPU siguiera siendo competitiva durante mucho tiempo. Los ASIC para Ethash aparecieron más tarde, pero según la documentación oficial, las tarjetas gráficas siguieron siendo una opción viable y generalizada hasta el momento en que se cerró por completo la minería.
Para alguien ajeno al tema, la minería puede imaginarse como una carrera sin descanso para ser el primero en «cerrar» correctamente el siguiente bloque de transacciones. El minero que lo consiga puede añadir el bloque a la cadena de bloques y recibir una recompensa en ETH, así como parte de las comisiones de las transacciones. Por lo tanto, la minería no solo significaba crear nuevas monedas. También era el método mediante el cual se aseguraba la red, se determinaba el orden de las transacciones y se mantenía una única versión del historial de la cadena de bloques. Así pues, cuando se describe la minería como el «alma» de la prueba de trabajo de Ethereum, significa que, sin ella, la red no podría funcionar en absoluto en ese modelo.
Sin mineros, no se crearían nuevos bloques, las transacciones no se confirmarían, no se alcanzaría el consenso sobre el estado correcto de la red y la cadena de bloques perdería su mecanismo de seguridad. La prueba de trabajo era, por lo tanto, al mismo tiempo una forma de producir bloques, defenderse de los ataques e incentivar económicamente a los participantes que mantenían la red en funcionamiento.
Cómo evolucionó Ethereum y a qué tuvo que hacer frente
Al igual que otros grandes proyectos de código abierto, Ethereum no creció en línea recta desde el principio. Una de las primeras pruebas importantes se produjo en 2016 con el evento conocido como el hackeo del DAO. En aquel momento, algunos participantes obtuvieron el control de los contratos inteligentes del proyecto DAO y se sustrajeron más de 50 millones de dólares en ether.
La respuesta posterior de la comunidad condujo a una bifurcación dura, tras la cual surgieron dos ramas: el Ethereum actual y Ethereum Classic, cuyos partidarios mantuvieron la cadena de bloques original sin cambios. Este suceso fue crucial para Ethereum, ya que demostró que la innovación tecnológica también conlleva nuevos tipos de riesgos, disputas y decisiones sobre cómo debe responder una comunidad descentralizada ante una crisis.
A pesar de esta crisis, Ethereum siguió creciendo. En los años siguientes, se convirtió en la principal infraestructura para tokens, contratos inteligentes y todo el entorno de las finanzas descentralizadas. Empezaron a aparecer en Ethereum las principales stablecoins, los intercambios descentralizados, los protocolos de préstamo y los proyectos de NFT.
Sin embargo, cuantas más aplicaciones había, más evidentes se hacían los límites de la arquitectura original: altas comisiones cuando la red estaba muy saturada, transmisividad limitada y la cuestión de las demandas energéticas a largo plazo de la Prueba de Trabajo. Esto condujo gradualmente a una de las decisiones más importantes en la historia del proyecto: la transición a la Prueba de Participación.
Cuándo y por qué dejó de minarse Ethereum
Ethereum dejó de minarse el 15 de septiembre de 2022, cuando tuvo lugar la actualización denominada The Merge. Se trató de un cambio fundamental en el que Ethereum pasó de la minería a un sistema basado en validadores. En otras palabras, la red abandonó el mecanismo de Prueba de Trabajo y comenzó a funcionar según el principio de Prueba de Participación.
La razón de este cambio fue fundamental. Mientras que la Prueba de Trabajo protegía la red al hacer que un ataque requiriera enormes cantidades de hardware, electricidad y trabajo computacional, la Prueba de Participación basa la seguridad en incentivos económicos y riesgo financiero.
Los validadores bloquean ETH como garantía, reciben recompensas por su comportamiento honesto y pueden perder parte de su participación en caso de fraude o de infracciones graves de las normas. La transición a la Prueba de Participación redujo, por lo tanto, drásticamente el consumo energético de la red (en aproximadamente un 99,95 %), al tiempo que modificó tanto su modelo de seguridad como su modelo económico.
También es importante añadir que Ethereum no dejó de ser una cadena de bloques descentralizada por este motivo. Solo ha cambiado la forma en que la red decide quién crea nuevos bloques y cómo se defiende contra los llamados ataques Sybil. Un ataque Sybil se refiere a una situación en la que alguien intenta obtener una influencia desproporcionada en la red creando un gran número de identidades falsas o controladas.
En la Prueba de Trabajo, hacerse con el control de la red de esta manera resultaba costoso debido al gasto en hardware y electricidad. En la Prueba de Participación, resulta costoso porque un atacante tendría que adquirir y arriesgar enormes cantidades de ETH. En pocas palabras: en el pasado, el poder en la red venía determinado principalmente por la potencia de cálculo. Hoy en día, viene determinado por el capital apostado y las reglas de validación.
Desde un punto de vista práctico, esto ha supuesto el fin de toda una era en la industria de las criptomonedas. Antes de septiembre de 2022, Ethereum era uno de los mayores objetivos mundiales para los mineros de GPU. Tras la Prueba de Participación, ese modelo de negocio en la red principal de Ethereum llegó a su fin, y muchos mineros tuvieron que buscar otras redes o cambiar su negocio por completo.
Sin embargo, dentro del propio ecosistema de Ethereum, esto abrió el camino a nuevos cambios relacionados con la escalabilidad, la reducción de costes y la mejora de la usabilidad. En otras palabras, el fin de la minería no fue el fin del crecimiento, sino más bien un requisito para un mayor desarrollo.
El desarrollo de Ethereum hasta la actualidad
Tras la transición a la Prueba de Participación, el desarrollo de Ethereum se centró más en la escalabilidad; en cómo la red puede dar servicio a más usuarios y más transacciones sin perder seguridad ni volverse demasiado cara de usar. Esto está directamente relacionado con las llamadas redes de Capa 2.
Se trata de soluciones complementarias que operan sobre Ethereum, procesan parte de la actividad fuera de la cadena principal y, a continuación, envían los datos resultantes de vuelta a Ethereum. De este modo, la red principal sigue siendo una capa base segura y fiable, mientras que las soluciones de Capa 2 ayudan a acelerar la actividad y a reducir las comisiones para los usuarios comunes.
Un paso importante en esta dirección fue la actualización Dencun, activada el 13 de marzo de 2024. Gracias a ella, Ethereum introdujo una nueva forma de almacenar datos temporales para las redes de Capa 2, lo que contribuyó significativamente a reducir sus costes operativos. Técnicamente, esto se denomina proto-danksharding, pero, en pocas palabras, fue un paso intermedio destinado a ayudar a Ethereum a escalar de forma más económica y eficiente. Es un buen ejemplo de que Ethereum no es un proyecto acabado e inmutable, sino un protocolo vivo que sigue desarrollándose a medida que crecen tanto sus posibilidades como sus exigencias operativas.
Sin embargo, más importante que las propias actualizaciones técnicas es lo que Ethereum hizo posible en la práctica. Es precisamente gracias a los contratos inteligentes que comenzaron a surgir aplicaciones en Ethereum. Estos pueden ejecutar automáticamente reglas predefinidas sin la intervención de un intermediario.
La documentación oficial ofrece un ejemplo sencillo de un contrato que retiene dinero en depósito y lo libera solo después de una fecha determinada, o un contrato que transfiere automáticamente un título de propiedad digital tras el pago. El mismo principio se utiliza también en aplicaciones financieras, por ejemplo, en intercambios de tokens, préstamos, monedas estables y otros acuerdos financieros automatizados que operan según un código en lugar de decisiones tomadas por una única institución central.
Ethereum también abrió la puerta a la tokenización de activos. Esto significa que la propiedad del mundo real o digital puede convertirse en un token en la cadena de bloques. Las fuentes oficiales de Ethereum citan como ejemplos los bienes inmuebles, los bonos, las materias primas, las acciones, el arte y los objetos de colección.
Además, en Ethereum también surgieron las monedas estables (por ejemplo, el USDC). Se trata de tokens vinculados a un valor más estable, como el dólar estadounidense, y que se utilizan para pagos digitales. Es de este ecosistema más amplio de donde surgió el concepto de Web3. Esto suele referirse a una nueva fase de Internet en la que las aplicaciones no están controladas únicamente por grandes plataformas, sino que se basan más en la descentralización, la propiedad digital y la participación directa de los usuarios. Ethereum es una de las principales infraestructuras sobre las que se sustenta este mundo.
Hoy en día, Ethereum es importante no solo como criptomoneda, sino como capa tecnológica para gran parte del entorno moderno de la cadena de bloques. En ella han surgido las finanzas descentralizadas, los NFT, las stablecoins, los activos tokenizados y muchas otras aplicaciones. La importancia histórica de Ethereum radica, por lo tanto, no solo en el hecho de que introdujera su propia moneda, sino en que convirtió la cadena de bloques en una plataforma sobre la que se pueden construir servicios digitales completos y nuevas formas de propiedad.
Conclusión
Como hemos demostrado, Ethereum no surgió como una mera copia de Bitcoin ni como una simple moneda digital más sin mayor relevancia. Su principal contribución fue ampliar las posibilidades de la cadena de bloques y convertirla en una plataforma programable sobre la que se pueden crear contratos inteligentes, tokens y aplicaciones descentralizadas. Es precisamente por eso por lo que Ethereum se convirtió en uno de los proyectos más importantes de la historia de las criptomonedas.
Su importancia, además, no radica solo en su creación, sino también en su desarrollo posterior. Desde su lanzamiento en julio de 2015, Ethereum se minó durante varios años utilizando la Prueba de Trabajo. El 15 de septiembre de 2022 sufrió un cambio fundamental en forma de The Merge, cuando pasó a la Prueba de Participación y puso fin definitivamente a la era de la minería. Al hacerlo, demostró que no es un proyecto cerrado, sino un protocolo vivo que sigue evolucionando según las necesidades de toda la red.
Y ahí es donde reside el verdadero impacto. Ethereum no solo influyó en el desarrollo de una única criptomoneda, sino que marcó el inicio de una dirección completamente nueva para el uso de la cadena de bloques en las finanzas digitales, la propiedad y los servicios de Internet.
En el próximo artículo de nuestra sección educativa analizaremos todo lo que ha puesto en marcha la aparición de Ethereum y qué impacto ha tenido en el mercado de las criptomonedas y en la economía en general.
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