¿Cómo empezar con las criptomonedas y en qué hay que fijarse?
Interés creciente
Las criptomonedas son, por su naturaleza, activos digitales basados en la tecnología blockchain, que permite transferencias de valor seguras y transparentes sin la necesidad de una autoridad central. Entre los ejemplos más conocidos se encuentran Bitcoin, a menudo percibido como oro digital, así como Ethereum, que además de los pagos permite la creación de aplicaciones descentralizadas. El interés de los inversores surge, por tanto, de una combinación de potencial tecnológico, la disponibilidad limitada de determinadas criptomonedas y la posibilidad de diversificar una cartera de inversión más allá de los mercados financieros tradicionales.
Primer paso
La forma más sencilla de convertir monedas fiduciarias como el EUR o el USD en criptomonedas es utilizar una plataforma de intercambio de criptoactivos o un servicio de cambio en línea. Se trata de plataformas que funcionan de manera similar a los bancos en línea o a las aplicaciones de inversión: permiten el depósito de fondos y su posterior conversión en criptomonedas seleccionadas. Al elegir una plataforma de este tipo, los clientes deben asegurarse de que la empresa cuente con certificaciones que confirmen el cumplimiento de la normativa europea MiCA. Durante el registro se requiere una verificación de identidad, que constituye un procedimiento de seguridad estándar. Por último, los fondos pueden depositarse en la cuenta mediante transferencia bancaria o tarjeta de pago.
Cambio de divisas
El proceso de conversión en sí es técnicamente sencillo. Tras el depósito de los fondos, el usuario selecciona la criptomoneda que desea adquirir, introduce el importe y confirma la transacción. La plataforma realiza la conversión en función del precio de mercado vigente. Los principiantes suelen comenzar con cantidades pequeñas para familiarizarse con el funcionamiento del mercado y acostumbrarse a las fluctuaciones de precios típicas de las criptomonedas. Es importante comprender la diferencia entre la compra y la tenencia a largo plazo de criptomonedas y el trading activo. Para los nuevos inversores, por lo general resulta más conveniente centrarse en compras simples y en la construcción gradual de posiciones, en lugar de en especulaciones a corto plazo.
¿Dónde guardar las criptomonedas?
Después de comprar criptomonedas surge la cuestión de su almacenamiento seguro. Aunque las plataformas ofrecen monederos integrados, para la custodia a largo plazo de importes mayores se recomienda transferir los activos a un monedero digital propio. Este puede adoptar la forma de una aplicación móvil, un software para ordenador o un dispositivo físico conocido como monedero de hardware. La regla fundamental es la siguiente: quien controla las claves privadas controla también las propias criptomonedas. Por ello, la protección de los datos de acceso y de las copias de seguridad es esencial, especialmente para los inversores que desean mantener criptomonedas durante un período prolongado.
Riesgos y expectativas realistas
Para concluir, cabe señalar que las criptomonedas ofrecen oportunidades interesantes, pero también conllevan riesgos específicos. Los precios pueden ser muy volátiles, el entorno regulatorio sigue evolucionando y las fallas técnicas o los casos de fraude no son infrecuentes. Por lo tanto, los principiantes deberían invertir únicamente fondos que puedan permitirse inmovilizar a largo plazo o, en el peor de los casos, perder, y evitar proyectos no verificados y no regulados que prometen ganancias rápidas.
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